No puedo estar mas agradecida. Agradecida a Osho por pensar en las mujeres y por ver la vida desde la meditación, el amor y la celebración. Agradecida a  Upchara y Aseema por transmitir y dedicar su mas preciosa esencia a la humanidad. Agradecida a Amina por creer en el proceso y ponerle toda su energía. Agradecida al Cortijo los baños por dar un espacio para que cosas tan grandes sucedan. Y agradecida a mi; porque nunca pensé que me permitiría esta apertura y este espacio.
Ha habido un antes y un después de este proceso. Las primeras palabras de mi bloc de notas definieron la experiencia como interesante. Y inmersa en un mar de emociones distintas y de dudas, me pedí confiar. Y confié. Confié hasta el punto de amar lo que estaba haciendo aunque en algunos momentos pude sentirme perdida, me entregué a lo que ese espacio me podía ofrecer.
Las vivencias durante esos días fueron extremadamente potentes y reveladoras. Pura autenticidad. Y lo que me llevo es inmenso.
Aprendí que la libertad es sentirse acompañada de uno mismo. He aprendido a disfrutar del silencio y de la música. He aprendido a disfrutar de mi, de mis sentidos. He aprendido a aceptarme como única y a encontrar espacio para todas mis emociones. He aprendido a amar a las mujeres. He aprendido a amar sin compasión.

He aprendido que las personas pueden cambiar en cualquier momento; que tienen su propia evolución y no viven en el estancamiento permanente. Me ha encantado descubrir mi parte femenina y mi parte masculina y tomar consciencia de como se entrelazan. He disfrutado muchísimo con las meditaciones. Me llevo un montón extra de herramientas para vivir mejor.

He gozado aprendiendo y estando con mujeres y sintiendo su poder. Nuestro poder grupal y el poder de cada una por separado.
De todas formas, aunque veo una gran evolución en mi ser, creo que todo esto es la punta del iceberg. Me queda un largo camino que recorrer, pero ahora estoy tranquila porque tengo donde sostenerme. Antes no sabía cual era mi camino. Por eso vine a este taller. Éste es mi camino; ahora lo sé. El camino de ESTAR.
Laia
Malaga

 

 

“Para mi haber hecho este taller ha significado un gran paso hacia delante en mi vida. Lo calificaría como un renacer, como mujer y como persona.
He conseguido una paz y una tranquilidad conmigo misma q antes era incapaz de tener. Un equilibrio y un centramiento en mi q nunca antes habia visto.., un taller donde sobran las palabras y valen los hechos vividos..
Antes me costaba sonreir y ahora la sonrisa vive en mi….
Antes me rebotaba con cualquier cosa facilmente, ahora si me reboto tengo
herramientas para desencallarme..
Vives en la dualidad, entiendes y comprendes desde el interior las dos partes que viven en ti..
Alucino cuando la gente cercana me dicen q mi cara brilla o q deslumbro, es asi como me siento… y muy interesante que lo detecten…
Ha cambiado mi relacìón con los demás y la de los demás conmigo.
Una experiencia que cualquiera tendría que vivir..
Yo he hecho los dos ciclos y aconsejo hacerlos , impresionante lo que vives, trabajas en ti y todo el compartir con las compañeras de este viaje, de este camino..”
Gracias a las colaboradoras o ayudantes que siempre tienes su apoyo, a Amina por hacer
posible este gran Poder del Femenino y la gran batuta de Upchara que lo dirige con pasión y profesionalidad..
Y no quiero olvidarme de todas las compañeras de este viaje, formamos una gran familia y tampoco me olvido de nuestros chicos sin ellos nada hubiera sido posible.GRACIAS, GRACIAS Y GRACIAS!!!
Montse Roig
Barcelona

Me despeiné
Seguí el Proceso del Poder del Femenino en dos veces, una semana un año, una semana al siguiente. Y lo que pasó desde ese primer encuentro, de choque, durante el segundo, de asiento, y que persiste dentro de mí, abrazado, abrigado, no se explica fácil con palabras. No aprendí cómo soy y sí cómo siento. No aprendí a organizarme, y si a
des-organizarme. No salí con un plan estructurado de cómo hacer y cuándo, sino más bien me des-estructuré, me rompí, y guardé las ganas de hacer, muchas cosas, sin saber ni cómo ni cuándo. Sin importarme, sin prisa, existiendo, apreciando que soy una paradoja grande. Que soy fuerte y débil y sensible y decidida e indecisa y mujer y madre e hija y celosa y confiada. Que en mí, dentro de mí entiendo a mi padre y a mi compañero y a mi hijo. Y que todo en mí me gusta y, sí, a veces me disgusta. Y punto. Sin comas, ni peros. Una amiga me dijo que si todo eso lo podrá resumir en una palabra y yo le contesté que sí. Que yo me despeiné. En el Proceso del Poder del Femenino yo me despeiné.
Beatriz Juanes

Madrid

 

 

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